Manu Badenes
inició su andadura profesional en el largo y fatigoso camino de la interpretación desde muy niño, cuando sisaba a su propia madre y le mentía con sorprendentes cuentos y leyendas. Posteriormente, pensó que sería muy recomendable dedicarse de manera más organizada al ilustre asunto de los cuentos y leyendas.
Tras experiencias teatrales pseudo-intelectuales y otros menesteres de distinta reputación, el año 2003 supuso un punto de inflexión para este cómico: contó su vida sexual en un escenario. Sorprendentemente, ello le valió numerosos premios y reconocimiento de crítica y público. Desorientado y estimulado a la vez, se animó a desarrollar con éxito su proyecto de formato
Stand-Up Comedy
a través de distintas actuaciones.